Mostrando entradas con la etiqueta chocoaventuras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chocoaventuras. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de febrero de 2012

Súper Austin TV



Ayer fui al concierto de Austin TV con mi amigo Juan. Pueden visitar su Tumblr pushando aquí. También estaba mi amigo Toño, que tocó chidísimo con su banda y se emocionó y todo, aunque no lo oíamos al principio. Según Juan, tampoco se oía la tarola (por favor, no me pregunten qué es la tarola ni si de verdad no se oía; yo no tengo oído para eso, para mí se oían y ya).

Whatever, mejor pasemos al concierto, que estuvo MUY chingón.

(Ya sé que habrá gente que me regañará porque los-párrafos-no-pueden-ser-de-una-línea, pero mejor continuemos). Oficialmente, iban a tocar tres bandas: Bengala, Descartes a Kant (me encanta el nombre de esa banda. Es de puras chavas muy guapas, por cierto. Hubo gente que les gritó guarradas, pero mejor no digo quién) y Austin TV. Bengala canceló porque (misteriosamente) se enfermó el vocalista. En fin, yo fui por Austin TV.

Así que algunas bandas xalapeñas (ya descubrieron mi secreto. En efecto, no vivo en el Poblado de Malbork) empezaron a tocar, entre ellas la banda de Toño, como ya dije. Por favor, no me pregunten el nombre de las bandas, soy pésima con los nombres. De hecho, de todas las personas que me presentaron ayer sólo recuerdo el nombre de una.

Las chavas de Descartes a Kant prendieron chidísimo a la gente, incluso más que Austin TV, diría yo. Entraron al escenario bailando El Cascanueces vestidas de bailarinas y toda la cosa, pero empezaron a tocar durísimo, con súper gritos de colegiala. Lo que me gustó fue eso: el contraste entre la música clásica y su música (que llamaré "música rock", aunque no estoy segura de que lo sea). Además, le aventaron globos y espuma al público. Como me dijo Juan: "El contraste entre lo que me enseñan -estudia música- y lo que me gusta". Y yo no podría expresarlo mejor.

Después, salió Austin TV. La verdad, no soy fan from hell de ellos, pero he escuchado algunas canciones y me gustan. Sobre todo "Hombre pánico", aunque creo que no la tocaron. ¡Ah! Se me estaba olvidando decir que la edición especial de su disco tiene figuras pop-up (ya saben, de ésas que se levantan) muy padres. ¿Qué banda mexicana hace eso?

En fin, el puuuuunto es que a mí me encanta ver y convivir con gente que disfruta su trabajo, como los chavos de Austin, que además se ve que son buena onda. A medio concierto se descompuso el amplificador (sí, creo que fue eso; no confíen tanto en mí), pidieron disculpas y mientras se arreglaba hicieron una "sesión de prensa". Pero prendieron muchísimo y hacían bailar a la gente y ya saben.

Al final de todo estuvieron muy accesibles. Para muestra, he aquí mi foto con Chío San (traten de ignorar cómo salgo):



Y un sticker de Descartes a Kant en mi súper libretita:



Y mi autógrafo en mi súper libretita:



Ahora, un pequeño comercial: El mundo de Katy ya tiene página en Facebook. ¿Qué esperas para darle like? ¡Es muy fácil, amiguito! Sólo tienes que dar clic donde dice "página en facebook". De esta forma, serás conducido a la página en facebook de este blog y lo único que te queda por hacer es dar clic en "me gusta". ¡Y listo! Además, con tu like participa para ganarte un auto último modelo.

El mundo de Katy, derechos reservados. Come frutas y verduras. Permiso SEGOB: 9076-5430.

UPDATE: Miento. Sí tocaron "Hombre pánico" :D

martes, 20 de diciembre de 2011

Las tribulaciones de una taza en Wal Mart

Hoy fui al cine con Quique. Bueno, no, no fuimos al cine. Bueno, sí, sí fuimos al cine pero no entramos. Bueno, sí entramos. Bueno, no, no entramos. Bueeeeeno: sí y no. Entramos a Cinépolis pero no vimos ninguna película, más bien, estuvimos hablando y hablando y hablando de lo que ha sido de nuestras vidas. Y vaya que han cambiado muchas cosas. DEMASIADAS, diría yo.

Y después, Quique se acordó de que tenía que comprar un regalo para su hermano, así que fuimos a Wal Mart.

Como sea, el punto es que Quique, todo lindo él, me compró mi regalo de cumpleaños atrasado: una taza con motivos navideños (tiene un Santa Claus y dice "jo, jo, jo" y es verde y bonita). Prometí usarla todo el año, aunque sea mal visto por la "sociedá" usar una taza navideña en verano.

Bueno, bueno, lo interesante de esto no es que Quique me haya regalado una taza (bueno, en parte sí lo es) sino el proceso que tuvimos que atravesar para comprarla (o para que Quique la comprara... equis, me entendieron).

Resulta que estábamos muy campantes en Wal Mart viendo unas tazas que, según decía en el precio, estaban a $4. De por sí parece sospechoso, porque ¿4 pesos? ¡¿En Wal Mart?! A pesar de eso, las tazas en cuestión se veían en buen estado... claro, excepto unas que estaban pre-rotas (pero, ¿a quién le importa eso, si también hay cremas pre-abiertas, desodorantes pre-usados y calcetines con pre-hoyos en los supermercados?)De todas formas, le dije a Quique "no manches, cabrón, mejor vamos a checar el precio porque no creo que pinches tazas estén a pinches cuatro pesos en pinche Wal Mart" (ok, no fueron tantos "pinches"). Y fuiiiiimos a buscar un verificador de precios.

Y pasé el código de barras y no aparecía el precio.
Y volví a pasar el código y nada.
Y Quique pasó el código y nada.
Y lo volvió a pasar y nada.
Y fuimos a otro verificador y lo mismo.
Conclusión: los verificadores no servían (o somos muy mensos -o rancheros-).

Así que buscamos a un empleado de Wal Mart, de ésos que te pueden checar el precio de los productos. En este caso, llamaremos "Señor Wal Mart" al empleado que nos atendió.

Total, que encontramos al Señor Wal Mart, y le dije (yo toda linda y así):

-¿Sí me puede checar el precio de la taza?
-Mjm-dijo el Señor Wal Mart, con cara de aburrimiento. Pasó el aparatito ése por el código de barras de la taza, y luego dijo-: No me aparece el precio, señorita, chéquelo en un verificador.
-Es que en los verificadores no me aparece el precio.
-A ver-y el muy amable Señor Wal Mart se dirigió a un verificador- no, pues sí es cierto, señorita, no aparece el precio.- Y me devolvió la taza.

En ese momento me saqué de onda, porqueporqueporque... ¿no se supone que me tiene que decir el precio? Así que le dije:

-¡Oiga! ¿Cómo puedo saber el precio?

Y el Señor Wal Mart (ya medio enojado) me dijo:

-Pero si son las tazas que están en liquidación, señorita, cuestan $4. (Sí, yo tampoco me explico por qué rechingados no me dijo eso ANTES).

Total que decidimos confiar en el Señor Wal Mart, aunque a mí seguía pareciéndome sospechoso que algo costara $4 en ese supermercado. Digo... es demasiado barato para ser verdad.

Al final, fuimos a pagar (aunque llevábamos pocas cosas -Quique, yo no compré nada- fuimos a una caja "normal", porque las cajas rápidas son más lentas que una tortuga) y cuando la taza pasó por el escáner o por el lector ése de la caja... ¡salió que valía VEINTE PESOS! Así que le dije a la señorita cajera:

-Oiga, ¿qué no son las tazas que están en liquidación, que cuestan $4 y que no sé qué?
-Mmmm... pues si gusta esperar, ahorita se lo checo.

Pero Quique dijo (porque él trabajó en Aurrerá y hasta me contó de lo que cantaban para darse ánimos):

-No, pues mejor la pago así y ya, acuérdate que no aparece en los verificadores y va a ser un problema más grande.

Yo sólo emití una especie de bufido y me encogí de hombros... ¡porque es un robo! Pero me conformé, y todo por no pelear ni complicarme la vida (y también porque ya me había desesperado).

Así que el Katy-tip de hoy es: ¡pónganse buzos en Wal Mart! Bueno, en cualquier supermercado. Bueno, en cualquier situación.

Posdata: otro título parodiado ("Las tribulaciones de un chino en China", de Julio Verne).

sábado, 17 de septiembre de 2011

Princesa de Burger King

Hoy me di permiso de no hacer nada de tarea, aunque debería hacer un texto de Experiencia Estética... mñeee, lo haré al rato :D .

¡Quería contarles mis choco-aventuras, queridos amigos! No, no tengo choco-aventuras porque soy una antisocial-forever-alone-que-no-tiene-choco-aventuras-porque-no-sale-de-debajo-de-su-caparazón.

Mejor les cuento cómo estuvo mi día (¡eeeeh, qué interesante post!). Pues eso les voy a contar y se callan.

Hoy fui a comer a Burger King, cosa rara en mí, pero tenía antojo de comida chatarra, engordadora y transgénica. Pues bien, fui y pedí un King de pollo spicy, que no sé ni por qué se llama spicy, si no pica, pero en fin. Por cierto, el King de pollo es lo único que puedo comer en Burger King, las hamburguesas gigantes me dan cosa. Ah, y por cierto, AMO las papas.

Desde que estoy en esta ciudad de locos (el poblado de Malbork, para quien no lo sepa), voy sola a todos lados. No me importa, hasta me siento más a gusto sola que con una bola de gente, pero hoy sí me sentí un poco rara en Burger King: nadie iba solo. Había familias, grupos de amigos (había un grupo especial que me miró raro cuando fui por mi refresco), una pareja de amigos (creí que eran novios, hasta que el chavo le dijo a la chava "no mames"), gente de la Cruz Roja... En fin, que llegué a la conclusión de que Burger King no es un buen lugar para ir sin compañía, pero me vale, seguiré yendo sola a comer Kings de pollo y se callan.

Y después me fui de ahí, no sin antes derramar mi refresco. Sí, soy torpe a veces; ya también derramé capuchino de la máquina de mi escuela (por cierto, el de la máquina es el mejor capuchino de mi facultad, y prefiero ir con una máquina que con la vieja jetona del kiosquito de Filosofía que me puso una cara fea cuando fui por café).

¿Saben qué actividad es divertida cuando la haces sin compañía? ¡Ir de compras! Aplica cuando no vas a comprar nada especial y no requieres consejos de cómo se te ve la ropa (por ejemplo, cuando vas a comprar un vestido de fiesta). La ventaja es que puedes comprar lo más caro que encuentres sin que nadie ponga una cara así: =O y repasar la tienda veinte veces para ver bien todo. Y compré cosas sumamente adorables, aunque no tantas como hubiera querido.

Cuando fui de shopping, observé un extraño fenómeno: mujeres que llevan a sus padres/novios/hermanos/amantes/primos/peor-es-nada a que las acompañen a comprar ropa. O sea, ¿neta? ¿Cómo es que aguantan la cara de fastidio de esos hombres? Mujeres: hagan felices a sus hombres evitando llevarlos a participar en tan entretenidas actividades para ustedes, pero tan fastidiosas para ellos. Gracias. ¿Qué, no te gusta mi consejo, gorda? ¡Te callas!

Y, como soy una princesa, gasté un chingo en ropa y cosas bobas que en realidad no necesito. Pero me vale. ¿Qué dices, elitista? ¿Que es consumismo? Pues sí, y me vale, pinche envidioso, como tú sólo compras marca "Delmer" (Delmer-cado) vives frustrado, ¿verdad? Pobre de ti.

Y eso es lo que quería contarles. Ahora, con permiso, iré a ver la pelea de mi novio, el Canelo Álvarez :D .

UPDATE: Tal vez ya los harté con mis videos musicales, pero tienen que ver éste. (¡Y se callan!)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Xalapa, for the win!

¡Hola! ¡Hola, Blogger! ¡Hola, lista de lectura! ¡Hola, seguidores! ¡Hola, idosdelamente, Cinismo Ilustrado y demás blogs que me encantan! ¿Qué creen? ¡He vueltooooo! ¡Oh, sí, oh, sí, ajá, ajá!

Y no, no les diré que me ausenté porque unos marcianos me raptaron, o porque me fui a un universo paralelo, montada en un unicornio, o porque me fui a una ciudad donde todos son hipsters o hippies y fuman y son unos aburridos.

Bueno, la última es la verdadera razón por la que me ausenté.

Y sí, ahora vivo en una ciudad de locos: Xalapa, Veracruz. ¿Que por qué vivo aquí? ¡Qué les importa, méndigos chismosos! Jajajaja. No, la verdad vivo aquí porque me vine a estudiar Lengua y Literatura Hispánicas, que es algo que me encanta, y estoy feliz porque al fiiin estoy estudiando lo que me gusta.

En realidad, tengo muchas cosas que contar, pero por lo pronto, les dejo unas fotos:

Mi facultad, que no es taaan grande como creí, pero no importa, porque (a diferencia de cuando estaba en la prepa), el 90% del tiempo lo paso en algún salón. La parte que se ve en la foto es la frontal, donde están las secretarías de las carreras. Lástima que no se ve mi edificio (o, como yo lo llamo, mi "sub-facultad" -Facultad de Letras Españolas-).




¡Un parque! Xalapa tiene demasiados parques, y aunque no estén en el mejor estado posible, me pone contenta que haya tantos parques para jugar, y divertirse y así. No sé, es como relajante.






¡Y me enamoré! Me enamoré de la Biblioteca Carlos Fuentes, que se ve que está enooorme. Quiero sacar la credencial ¡YA! Lo antes posible.





Pero algo que me pone aún más feliz, es la cantidad de librerías que vi cuando llegué. Y no he vuelto porque soy demasiado cobarde y mi sistema de ubicación es bastante malo (además me da flojera caminar y así).







Cuando llegué, fui también a un pequeño poblado que está ridículamente cerca de Xalapa: Coatepec. Coatepec es uno de los llamados "Pueblos Mágicos". Cada estado de la república tiene al menos un pueblo mágico (en el caso de Chiapas, San Cristóbal de las Casas). ¡Y me encantó! Además, como era sábado (o domingo, ya no me acuerdo), la gente estaba en el parque y había mil puestos de comida y todo. Esta foto es de una casa (o comercio, ya no sé), que me gustó:







La iglesia, donde hubo una boda, y la novia estaba horrible y el novio no estaba tan mal. ¿Qué no se puso a pensar que sus hijos pueden parecerse a su esposa?







Como les dije, había miiil puestos de todo, de comida, de ropa, de accesorios, de plantas...






Y celebraban el primer día del perro callejero:








¡Un globo de unicornio azul! Eso lo vi en el parque, donde también me comí una nieve de-li-cio-sa. Cuando vayan a Coatepec, DEBEN probar esas nieves.







Y, para todos los que me han preguntado: Todo marcha bien aquí, la escuela (donde todo es amor y paz, si quieres, vas, si no quieres, no vas), mi nuevo hogar, las niñas de la pensión, mis compañeros (bueeeno, aún no los trato mucho)... En fin, todo está muy bien. Vaya, estoy haciendo lo que me gusta, eso es lo más importante, ¿no?





























martes, 14 de diciembre de 2010

Borracheras+celular+Chuck Norris= ¡Un post!

*Here comes the sun (turururu), here comes the sun and I say, it's allright! (tururururu)*. Je, je, así suena mi celular.

Yo: ¿Bueno?

Borracho confundido: ¿Buedno? Sí, ¿con quién hablo?

Yo: ¿Con quién quiere hablar?

Borracho confundido: Con... mire, reinita, preciosa, quiero saber con quién hablo.

Yo: ¿Por qué no me dice con quién quiere hablar?

Borracho confundido: No... mmmsteee... (¡hic!) ¿cuál es su nombre?


Borracho confundido: No... ése no es un nombre (¡hic!).

Yo: Pues es el mío, no se burle.

Borracho confundido: Aaaah... perdón, me equivoqué. Le pido mil disculpas. (¡Hic! ¿Y qué quiere el seguro social? ¡Saluuuuuuud!)

Creo que ese borracho-confundido-amable no quería hablar con Chuck Norris. ¿O ustedes qué piensan?

martes, 16 de noviembre de 2010

De cómo se puede llegar a odiar a un dentista y querer que reencarne en papel de baño

Estoy convaleciente. Aún tengo mi pijama rosita y estoy en mi cama (de colcha rosita), escribiendo aquí desde mi notebook, también rosita. Al lado de mí tengo mi celular, rosa, por supuesto. (Adivinen cuál es mi color favorito. No, no es el rosa, es... ¡el morado! Ja, ja, ja, de verdad). Y también tengo mi libro "Los hombres que no amaban a las mujeres" que ¡oooh, ya sé quién es el culpable! Pero estuvo chafa eso. En fin, no les contaré nada de mi libro (¡y Quique, ahórrate los comentarios de la película!)

Bien. Ayer me quitaron los brackets de arriba (¡eeeh!) y también me quitaron el frenillo... eso último también es bueno si no fuera por el doloooooorrr. Snif.

Bueno, primero me quitaron los brackets de arriba con un taladro. No el mismo taladro que se usa para quitar las caries; era otro, pero hacía el mismo ruido. No sentí nada pero cuando me enjuagué y escupí ¡vi sangre! Y me asusté, aunque estoy acostumbrada a ver mi propia sangre. Afortunadamente, fue rápido ¡y vi mis nuevos dientes! Y... sí, son de conejo. Además sentí que me faltaba algo y quería decirle al doctor que me los pusiera otra vez porque son parte de mí (o eran parte de mí) pero, total, mejor que me los quiten. A ver si así, sin brackets, sí aparento mi edad ¬¬' .

Después, yo ya sabía que me iba a cortar el frenillo y que me iba a poner anestesia; pero justo en ese momento, llegaron otras personas y el doctor las atendió primero. Así que pensé: "Tóooomese su tiempo, hombre, no hay prisa". Total que regresó el doctor, y cuando vi que tenía una aguja en las manos pensé: "Que Dios me ampare" y cerré los ojos (sí, le tengo miedo con pavor a las agujas y en general a todo lo que pueda provocar dolor... y al dolor mismo).

Según yo (y según las personas que me dijeron), cuando el dentista te anestesia primero te pone una pomada para que no sientas la inyección, que es donde va la anestesia.

Ay, ingenua de mí. Qué pomada ni qué pomada. El muy desgraciado dentista me puso la inyección directamente. Y para la gente que piensa: "Ay, pero si es anestesia no se siente nada" díganme cómo putas no va a doler una pinche aguja de dos metros en las ENCÍAS. Es un dolor agudo, es un piquete como de alfiler muy feo, porque ahí la piel es muy delgada. Hasta el dentista, al oír mis llantos de dolor (iba a escribir "gemidos de dolor" pero sé que muchos malpensados me leen -hola, Jorge-) me dijo: "Dísculpame, yo sé que ahí duele mucho porque es la parte de la nariz (me inyectó en las encías de arriba) pero es un ratito".

Y luego, puta madre. Después empezó a cortar el mentado frenillo ese (que básicamente era un trocito de carne entre mis dientes). No les voy a describir cómo lo hizo porque todo el tiempo tuve los ojos cerrados (aquí es donde piensan "inche Katy cobarde", pero vayan ustedes a que les hagan eso y después me cuentan) pero yo sentía que me apretaba la boca, cortaba y jalaba y yo ahí muriéndome de dolor.

Después de lo que pareció una E T E R N I D A D... terminó. Y yo tenía harta sangre en la boca y también tragué harta sangre y total que fue horrible. Pero lo peor fue la anestesia. Me dolía de a madres la parte que está entre el labio superior y la nariz, y estaba hinchada. También tenía entumecida la parte de abajo de la nariz, pero me tragué una paleta de limón y se quitó.

Luego llegamos a la casa y tomé antibióticos "por si hay infección" y el maravilloso ibuprofeno para el dolor (alguien debería hacerle un monumento al ibuprofeno, ¿no creen?)

Y algo que me emputó fue que el pendejo dentista ¡me puso puntos! ¿Pueden creerlo? ¡Puntos! Y según yo, ya no iba a dejar que me costuraran. (La primera vez que me costuraron fue porque me abrí la frente -aún tengo la cicatriz- y me dejé porque tenía un año de edad ¬¬' ). Es que los puntos también me dan miedo con pavor.

Yyyy... por eso no fui a la escuela. Porque aún tengo inflamación y se me ve cara de ardilla y pues tampoco quería ir porque me dio hueva y además no hay materias importantes hoy y y y... fin :D.

Posdata: Tengo que acabar el artículo rascuach del neoliberalismo. No sé cómo lo voy a terminar... bueno al menos ya tengo algo hecho, y eso que no tengo ni puta idea de política ni de economía (bueno, de economía sí, un poquito).

Escribió: Katy cara de ardilla que ya no será cara de ardilla porque se pondrá hielo ;D.

lunes, 1 de noviembre de 2010

XV años tenía tu hermana

¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!


Hola, lectores queridos. Se preguntarán (o tal vez no) "oh gran Katy, ¿por qué no has alegrado nuestras vidas con entradas nuevas?" Pues bien, sí tengo algo que escribir pero por causas de fuerza mayor (hueva) no lo había hecho. Pero tranquilos, pequeños, ya estoy aquí ;D.

Pueeees resulta que el sábado fui a unos XV años con mis papás. No les voy a platicar de la fiesta porque no hay nada interesante que contar de ella, excepto, claro, que una viejita (imagino que una abuelita de la quinceañera) se EMBORRACHÓ y se pasó la fiesta gritando y cantando al lado del mariachi. Casi muero de risa con eso (historia completamente verdadera, para que no digan "inche Katy chismosa").


Lo que realmente les quiero contar es que conocí a alguien que tiene TODO (o tal vez casi todo) para ser mi novio ideal n.n, oh sí.


Pues ahí tienen que después de la misa fuimos a la fiesta que se realizó en el maravilloso, bien hecho y con una excelente acústica (ay sí, ajá) Salón de Convenciones. Mis papás, tan sociables ellos, estaban buscando una mesa vacía, y encontramos una en el fondo del salón. Total que nos sentamos y poco después llegó una doctora amiga de mi papá (por Dios, mi papá es rete-sociable) con su esposo y despuéeeees llegó una... emmm... pues amiga de mi mamá que no sé de dónde rayos se conocen porque empezaron a platicar de cosas tipo: "Ay y Silvia ¿dónde está? ¿Sigues viviendo en Trinitaria? ¿Ahora dónde trabajas?" y cosas así. Esa señora (que creo que se llamaba ELISEA) llegó con su marido y con su guapisisisisisisimo hijo :D.

Primero, como en cualquier fiesta de quince, tuvimos que soportar el vals, el brindis, las palabras del papá a la quinceañera y el video con fotos de la quinceañera cuando era bebé (que por cierto nadie peló, sólo yo porque no estaba platicando). Pero después llegó lo bueno y la razón por la que la gente va a esas fiestas (además de porque cenan gratis): el baile. Oh, sí.


La música que pusieron no era tan naca, de hecho fue casi pura música tropical, como cumbia, salsa, merengue... Afortunadamente no pusieron banda; bueno, sólo aquella finísima canción llamada "La María" del finísimo cantante Julión Álvarez.

Como la mayoría de mis lectores saben (Jorge y Quique) yo no bailo; principalmente porque siento que cuando "bailo" hago el ridículo horrible. Así que ya me estaba resignando a quedarme pegada a mi silla cuando Darío (el guapisisisisisisimo hijo de ELISEA) me sacó a bailar. Me quedé fría pero le dije que sí porque como bien dice mi madre: "si alguien te saca a bailar, dile que sí, aunque sólo bailen una pieza" (más bien debería ser: "si alguien te saca a bailar, dile que sí, aunque el wey parezca gemelo de changoleón").


Y fuimos a la pista. Y oooooohhh... qué hombre, señoras y señores, ¡qué hombre!
Para empezar tenía una sonrisa herrrrmosaaaa y olía delicioso (aquí es donde Quique dice: "Ay, Katy, siempre te fijas ¿qué tiene que ver eso?" ¡pero es importante que un hombre huela rico! -Jorge y Quique, no se preocupen, pueden seguir sin usar loción-), tenía una barba bonita... ay no sé por qué adoro a los hombres con barba n.n .

Pues total que empezamos a bailar y me sentí más torpe de lo que soy porque él era un experto bailarín y yo tengo dos pies izquierdos :S. Sin embargo (y esto me gustó) él me hacía sentir cómoda, hacía que me valiera si bailaba bien o mal. Mientras bailábamos platicábamos de cosas equis, cómo qué hacíamos y eso. Se sorprendió cuando le dije que tenía 17 (muchos me han dicho que me veo d 14). Por cierto la quinceañera se veía más grande que yo :O :S.


Bailamos unas cuantas canciones y después regresamos a la mesa y me acercó la silla y así (creo que la caballerosidad es importante, pero si un hombre no es caballeroso no hay pex). Pero era tan divertido, se me hacía tan fácil reírme con él (no DE él), me dijo que yo era linda y así. Pero lo que más me sorprendió fue que hacíamos buena química al bailar porque (como ya dije) tengo dos pies izquierdos.

Creí que iba a llegar el fin de nuestra buena química cuando tocaron esos dos himnos oficiales de toda fiesta/boda/bautizo: "No rompas más" y "Payaso de rodeo". Ahí sí que me quedé fría porque como todos aquí sabrán, esas dos canciones tienen coreografía (idéntica, por cierto, sólo que "payaso de rodeo" es más rápida) que a huevo tienes que bailar, nada de que "ay no, yo voy a bailar con mi pareja" y oooooobviamente, como yo normalmente no bailo, no me la sé. Así que le dije a Darío:

-Ay, yo no puedo bailar esa.

-Ah mira, es pa'ca, luego pa'ca, luego pa'llá y luego pa'ca y de ahí no sé. Pero si quieres intentamos.

-Bueeeeno...


Así que empezó "No rompas más" y para mi graaaaaan sorpresa ¡le agarré rápido a la coreografía rascuach ésa! Creo que memoricé rápido la secuencia y así pude bailar; sólo que cuando tocaron "payaso de rodeo" sólo bailamos un cacho por aquello de los pisotones...



Pero claaaaaaro... los cuentos de hadas no siempre tienen un final feliz, porque había un "pequeño problema" con Darío: tiene como treinta años y da clases en el Politécnico :( .

Pero no importa, al menos me alegró la fiesta y no me condenó a quedarme pegada en la silla porque sí bailamos muuuuuuucho; hasta me sorprendí de no estar cansada al otro día, pues pensé que me iba a sentir como si en lugar de haber ido a unos XV años hubiera ido a un concierto de Metallica y bailado slam. De hecho casi ni sudé (true story!).

También sirvió para darme cuenta de que ¡quiero un novio así! ¿Alguien conoce a un chavo que sea exactamente así, pero de mi edad o un poco mayor? :D

Bueno ya, fin.

Ah, por cierto: ¡Feliz Halloween o Día de muertos o lo que celebren! ¡Salgan a pedir calaverita y ojalá les den muchos dulces! ¡Disfrácense de diablito o vampiro o teibolera o bruja o zombie! Y cuídense del conejo asesino...










P.D: Díganle a Zulma y a Quique ¡que escriban en sus respectivos bloooooooooooooooogs! Sobretodo a Quique, que sé que tiene muchas pelis que criticar ;D .

jueves, 7 de octubre de 2010

La increíble y triste historia de la Cándida Katy y sus lentes de contacto desalmados

Nunca te vuelvas a ir, eres todo lo que necesito y sabes que sin ti no puedo vivir; por favor nunca más te vayas; te amo... Internet :D.

Ay es que ayer se me cayó el internet y me sentí moriiiiir, es que no, no ¡NO! No puede ser, yo NECESITABA postear algo, algo bueno y no mamadas. Y entonces, mientras hacía un Katy-test que según yo iba a publicar, mi conciencia me dijo: "Katy, no le has contado a la blogósfera de cuando usaste lentes de contacto por cinco minutos". Y fue ahí donde mi foquito cerebral se encendió y pues les voy a contar (tarararán, taráaaaaaan) "La increíble y triste historia de la Cándida Katy y sus lentes de contacto desalmados" ;).


Pues era un día normal y corriente cuando me disponía a meterme a bañar. Pero, a la hora de quitarme mis lentes (eran unos lentes bien nice, rositas con blanco pero no blanco-blanco, eran como plateados) y doblarlos, escuché un "crac" y... ¡madres! La patita se había roto. Entonces le dije a mi mamá (a ella que todo lo resuelve): "mami, mis lentes se rompieron :(". Mi mamá intentó unirlos así nada más con el tornillito pero pues no se pudo. Así que durante algunos días usé mis lentes rosas nice... con diurex en la patita rota ¬¬'.

Entonces, un día, fui con mi mamá a la óptica a dizque compusieran la patita, y según yo eso se iba a resolver súper rápido pero oh ilusa de mí... ¡no se pudo! Que porque no había "refacciones" y para que llegaran iba a tardar muuuuuuuucho así que... snif, snif. Luego, según esto, íbamos a regresar a la casa, pero a mi santa madreeeeeee se le ocurrió una "genial" idea y me dijo: "¿Por qué no te compramos otros lentes de una vez?" y yo: "(¬¬') ok (ya qué)".

Así que regresaaaaaaaamos a la óptica. Y le preguntamos a la "señorita" si me podían medir la vista y blah blah blah. De ahí nos atendió la doctora (que estaba bien joven y eso que nos dijo que tenía hijos grandes) y me midió la vista con esos exámenes de "tápate un ojo, ahora el otro. Dime qué letras ves, te voy a poner este aparato y me dices cómo se ve mejor. Mira en este aparato donde se ve una casita"... y etcétera (por cierto, me dan hueva mil los exámenes de la vista porque en cada óptica te dan un resultado diferente).

Después del examen, empezamos a hablar con la doctora y no sé cómo llegó a convencerme de ponerme lentes de contacto. Yo no domino del todo el arte de decir "¡No quiero, chingao!" pero pues ni modo, me convenció.

Y no mamen. Es la cosa más horrible del mundo usar putos lentes de contacto. Primero la doctora me explicó: "le tienes que poner estas gotitas primero porque si no se reseca" y le echó esas gotitas al lente. Después me dijo: "Luego lo agarras así con el dedo, NO con la uña y siempre con el lado curvo hacia arriba y después te lo pones con un pequeño toquecito, pero tienes que abrir BIEN el párpado". Yo creo que la doctora me vio tan mensa o tan perdida que me dijo: "El primer lente te lo pongo yo para que te des cuenta cómo".

Entonces que agarra y me jala el párpado para abrirlo completamente y acercó su dedo rascuach a mi ojo, entonces yo, por reflejo, intenté cerrar mi ojito y ella dijo: "¡No cierres el ojo! Sé que es increíble que te toquen los ojos pero sólo va a ser un toque". Y bueeeeeno, no sé cómo (no me acuerdo cómo) la doctora me puso el mentado lente ¡fue horrible, pepinos! Y ay cabrón, ya veía yo todo bien y clarito, clarito ¡pero sólo con un ojo! Obviamente tenía que ponerme el otro lente.

Yyyyy... era mi turno. "Acuérdate de ponerle el líquido al lente y blah, blah, blah" dijo la doctora. Así que yo agarré el otro lente según para ponérmelo... pero, pero ¡no podía! No sé por qué no podía abrir bien mi párpado ¡y tardé hoooooooooooras! De plano no podía ponérmelo y no sabía por qué, si es lo más fácil del mundo ¡Argh! Me sentía tan pendeja; quería llorar de coraje.

Total que, después de lo que parecieron tres largas horas, la doctora me puso el lente (otra vez) y después me dio tips para usarlos: "Tienes que ser muy limpia, no te frotes los ojos (misión imposible para mí), antes de ponértelos no te pongas crema ni nada, hay que hervir el estuche seguido, no nades con ellos si no es con visor, cuando llores sécate bien bien los ojos pero NO los frotes"... etcétera, etcétera.

Después de eso, nos fuimos (¡al fin!) a la casa. Ya era de noche y cenamos y así, todo normal, peeeero... debía quitarme los lentes de contacto porque una de las instrucciones era "no dormir con ellos" y entonces pensé: "Puta... otras dos horas para quitármelos". Pero no. Sólo tenía que quitármelos con un "pellizquito" y para mi gran sorpresa ¡lo hice rápido! Y desde ese entonces... no he vuelto a usar lentes de contacto.

¿Qué pasó después de eso? Seguí usando mis lentes rosas nice con diurex por un tiempo hasta que me compraron los lentes rojos que hasta ahora uso ;).

Posdata: Ese día decidí que NUNCA me voy a operar la vista ni voy a usar contactos. Usaré lentes de armazón por los siglos de los siglos, aunque se empañen, se ensucien y aunque por su culpa no salga siempre bien en las fotos.

Pos-posdata: Jorge, aún no supero que no sepas qué es la defensa de un coche ¬¬'.

Pos-pos-posdata: Un saludo a mi "compañerita" Zulma, que sé que está leyendo esto (más le vale que lo esté leyendo, jejeje) y que le gusta un grupo que se llama "The devil wears prada" (me encanta el nombre del grupo, es muy original) :D.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Chocoaventuras presenta: Cuando tenía una valiosísima oportunidad de ligue (post algo largo)

Mañana iré a ver "Fuego" con Quique (si me dan permiso, claro). Esperen la crítica de la película en su blog (o sea, aquí). Y si quieren saber qué película ver en el cine, cuál no deben ir a ver ni de broma y reírse un rato, su blog es el indicado (pero no me abandonen, snif [bueno, ni me siguen muchos pero pues]).

¿Nunca les ha pasado que sienten como que tienen una oportunidad, es suya... y la dejan ir? Porque yo sí, justo hoy :'(.
****
Resulta que hoy, Quique y yo estábamos muy tranquilos en el salón cuando dos ex-compañeros de cuarto semestre llegaron a prestarnos nuestros libros de economía y nosotros, muy amables y buenas personas se los prestamos. De ahí, el resto del día transcurrió normal, aburrido y pendejo como todos los días en la escuela.
****
Ya en la última clase, mi mente me dijo: "Katy, no se te olvide ir por tu libro de economía", y yo: "nooooooooo". Sin embargo, después de la última clase me fui con Quique derechiiiiito a la salida.
(Aquí es donde piensan "aaaaaaaaaaaayyyyy, qué distraídos y pues sí, qué distraídos).
****
Ya habíamos caminado como dos o tres cuadras cuando me paro y que le digo a Quique: "Hijo de su puta madre" y él: "¿Qué?" y yo: "mi libro de economía" y él: "si, también el mío". Y que vamos de regreso a la prepa.
****
En el camino íbamos diciendo "¿y si no nos dejan entrar?" "no, no creo que nos digan algo" "pero ese grupo no ha salido ¿verdad?" Y cosas por el estilo.
****
Bueno pues al fin llegamos a la prepa y según nosotros no había nadie en la entrada y pues entramos así nomás, peeeeeerooooo un prefecto (al que un amigo apodó "Mr. Justicia") nos dice: "heeeeeeeey... ¿a dónde?" y yo: "se nos olvidaron unos libros" y él: "que vaya uno". Y pues ni modo, fui yo.
****
Por donde está mi salón vi a Luci (la chava a la que le presté mi libro) y que voy con ella y que me da mi libro y yo ya estaba toda contenta y feliz porque yaaaaaaa tenía mi libro, peeeeeeeeero... faltaba el libro de Quique.
****
Quique le había prestado su libro a un compañero que se llama Fernando (que es buena onda y chistoso y me cae bien, aunque nos llevábamos más en primer semestre) y le pregunté a Luci:
****
Yo: Luci ¿no has visto a Fernando?
****
Luci: No; ah pero mira aquí está su mochila, a ver si tiene el libro de Quique (la abre y la revisa) ammm... no, no está aquí, yo creo que se lo llevó y fue a buscar a Quique para dárselo.
****
Yo: ¬¬' Aaaaah... tendré que ir a buscarlo.
****
Y ahí me ven, caminando por toda la escuela buscándolo.
****
Pero aquí viene la parte importante (y medular) de lo que les quiero contar (pongan atención, jejeje).
****
Cuando pasé por donde están los de primero... lo vi. No, no vi a Fernando sino a... él :D. Vi al niño que me gusta, chaparrito, werito, de ojos bonitos, de tenis bonitos, ah, ah :D. Pues en el camino yo iba pensando: "Katy, háblale, haz algo, empújalo dizque por accidente, dile algo sobre sus tenis, haz algo, algo, ¡¡¡ALGO!!!" pero mi otro yo (tengo varios "yos") decía: "No, pero, pero, pero ¿qué? ¿qué le digo? ¿qué hago? Neh, no mames, está con sus amigos y qué oso gooooooeeeeee ¿y si hago el ridículo? ¿y si me caigo?" Total que pasé... lo vi a los ojos... me vio a los ojos... me sonrió (¡sí, creo que él me sonrió primero!) le sonreí... ¡y ya! No le hablé, ni lo empujé ni le dije de sus tenis ¡ni nada! Sólo pasé y nos sonreímos y ya ¬¬'. Y pasé de regreso ¡y lo mismo! (Tampoco pude hablarle).
****
Y toooooooda la aplanada que le di a la escuela valió madres porque el mentado Fernando ¡estaba en la entrada! y yo: ¬¬'. Pues ya, total que me dio el libro de Quique y se lo llevé y ya nos fuimos.
****
Y en el camino (ahora sí, en el camino de regreso a nuestras casitas) Quique me dijo algo que me hizo sentir más pendeja de lo que ya me sentía:
****
Quique: Oye, en la salida vi al chavo que te gusta.
****
Yo: ¿Dónde? Pero si lo vi por donde están los primeros... camina rápido.
****
Quique: ¿No lo viste? ¡Pero si estaba a un paso de ti! (Debió haber pensado "qué pendeja eres").
****
Yo: ¿¿¿¿Síiiiii???? ¡Te juro que no me di cuenta!
****
Quique: ¬¬'.
****
Cabe señalar que ese chavo no es el único que me gusta así que tal vez Quique y yo no estábamos hablando de la misma persona (aquí es donde piensan: "inche Katy puta"... pero pues no, puta no porque no le he hablado a naaaaadieeee de los que me gustan).
****
Pero, pero, pero... o sea, ¡NO JODAN! Tuve dos, DOS oportunidades de hablarle, de romper el hielo pero NOOOOOOOO... no lo hice por mi maldita inseguridad, y y y y... me sentí TAAAAN pendeja... porque la oportunidad la tenía ahí, ahí enfrente de mí ¬¬'.
****
Pero bueno, ojalá y haya ooooooooootra oportunidad y esta vez sí me decida (hago changuitos, jijiji) :D.
****
P.D: Sí iré al cine con Quique mañana (morían por saberlo) a ver si va Jorge también =). Me pregunto si los del cine ya me conocen porque voy más o menos seguido pero siempre con hombres... diferentes (han de pensar: "inche vieja puta"). Jejejeje

Datos personales

Mi foto
No hace falta que te diga que tan sólo cuentos son